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Les guste o no.

El pasado Lunes 23 de septiembre se celebró la Cumbre sobre la Acción Climática 2019 de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York.

El evento busca generar urgencia en la búsqueda y aplicación de soluciones a la crisis climática que afecta el planeta: según la organización el consenso científico asegura que cualquier suba de la temperatura global mayor a 1.5 grados centígrados provocaría daños graves e irreversibles a los ecosistemas que sostienen la vida humana, mientras que los últimos 4 años han sido los más calurosos de la historia y se pronostica que en el rumbo actual el crecimiento sobre el final del siglo será de un mínimo de 3 grados.

La agenda incluyó oratoria de una infinidad de mandatarios de todas parte del mundo con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron como los principales referentes europeos y representación de américa latina por parte de el presidente chileno Sebastián Piñera, Evo Morales de Bolivia, Iván Duque Marquez y Salvador Del Solar de Colombia y Perú respectivamente.

Sin embargo la intervención que ha generado más impacto en el público general fue la de Greta Thunberg, una activista medioambiental de origen Sueco. La joven de 16 años disertó durante apenas unos minutos pero su característico estilo directo y acusatorio conmovió a millones de personas que viralizaron su discurso en redes.

Todo esto está mal, yo no debería estar aquí. Debería estar en la escuela del otro lado del océano, y sin embargo ustedes vienen a buscar esperanza en nosotros, la gente joven. ¿Cómo se atreven? […] Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías, y yo soy una de las afortunadas: hay gente muriendo y ecosistemas colapsando. Estamos en el principio de una extinción en masa y de lo único que hablan es de dinero y cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?

Thunberg, con una poderosa combinación de enojo, desesperación y reproche hizo notar que la idea de cortar a la mitad las emisiones atmosféricas a la mitad en los próximos 10 años son insuficientes: “La ciencia es clara hace más de 30 años, ¿Cómo se atreven a mirar hacia otro lado diciendo que están haciendo lo suficiente? La política y soluciones necesarias no están siquiera a la vista. Cortar las emisiones a la mitad sólo nos da un 50% de posibilidad de evitar una reacción en cadena imposible de controlar […] el plan también requiere que mi generación elimine miles de millones de toneladas de su dióxido de carbono del aire con tecnologías que apenas existen”.

Thunberg empezó a involucrarse en el activismo medioambiental a principios del 2018 al comprender la magnitud del inminente desastre ecológico, el efecto que este tendrá especialmente en su generación, y la falta de acción por parte de los gobiernos mundiales para evitarlo. Sin lograr apoyo de otros estudiantes decidió manifestarse sola durante tres semanas frente al parlamento sueco entregando panfletos con el texto “Hago esto porque ustedes, los adultos, se están cagando en nuestro futuro”. Hoy, su organización Fridays for Future coordina protestas estudiantiles en múltiples ciudades del mundo con una participación estimada de 2 millones de alumnos durante el 2019. Incluso en Uruguay el candidato a la presidencia por el Frente Amplio Daniel Martinez se reunió con representantes locales de la organización, comprometiéndose a implementar estrategias medioambientales de reducción de CO2, conservación de sistemas nativos y asegurar la sostenibilidad de los sistemas productivos del país.

El discurso fue lapidario con los mandatarios allí reunidos: “Con los niveles de emisiones atmosféricas actuales nuestro presupuesto de CO2 se agotará dentro de 8 años y medio. No habrá soluciones o planes presentados aquí con esto en mente porque los números son demasiado incómodos. Ustedes todavía no son lo suficientemente maduros como para decir las cosas como son”, las declaraciones fueron recibidas con aplausos estrepitosos de la audiencia.

Como sucede habitualmente a personas con grán exposición mediática, Thunberg ha sido víctima de ataques en redes de sectores políticos que no admiten la realidad de la crisis medioambiental. Las críticas apuntan a su edad, su aspecto físico o su síndrome de Asperger, con miembros de grupos de extrema derecha afirmando que la joven es un títere de la “izquierda global” y comparándola con Hitler, incluso provocando tweets sarcásticos por parte del presidente de Estados Unidos Donald Trump. Sin embargo ni críticas, conspiraciones o condiciones personales han evitado que Thunberg continúe su cruzada activista: en menos de dos años ha dado discursos en los parlamentos de la Unión Europea y Estados Unidos, fue nominada a un Premio Nobel y su foto apareció en la portada de la revista Time. De sus críticas solo dice “es muy gracioso cuando lo único que la gente puede hacer es reírse de mí, o hablar de mi apariencia o personalidad, significa que no tienen argumento alguno”.

Incansable, Thunberg acudió a la cumbre en Nueva York cruzando el océano en barco para evitar las emisiones de CO2 asociadas al viaje aéreo, miró de pesada a Donald Trump, y sacudió con su discurso a un estimado de 4 millones de personas en 161 países.

Ustedes nos están fallando, pero la gente joven está empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, les digo: jamás los perdonaremos. No los dejaremos salirse con esto. El mundo está despertando y el cambio está en camino, les guste o no.